Se dice de mi
Se dice que mido más de uno setenta y que avanzo la vida con cierto tropiezo. Otros que mucho me preocupo buscando la perfección, y en la búsqueda de ser mejor, incontables traspiés doy. Y para colmo de males, la luna y las estrellas son testigos de mis desvelos, intentando compensar con números y letras los aspectos de mi vida que me mantienen despierta. También por flaca se murmura que me veo como pluma y fácilmente podría caber en un pitillo. A veces se me ocurre pensar... ¿será que con mis piernas tan largas alcanzaré a tocar lo profundo del mar? Algunos dicen que a veces mi fragilidad suele aparecer y sin quererlo, puedo quebrarme como una mariposa al sol.
Estrella se me puede llamar, pero de las tímidas que escasamente titilan, pues la inseguridad, el silencio y la desconfianza me dominan.; soy caja fuerte con miedo a soltar sus intimidades al viento. En vano me afano e impaciente siempre he sido, suplico todas las noches a la ansiedad: ¡cómo quisiera que me dejaras tranquila! No se olvidarán de comentar acerca de mis pequeños pies arqueados que apenas resisten el dulce peso que se levanta sobre ellos.
Se dice que el soneto de mi voz tiene matices bastante suaves, aunque sea capaz de alcanzar hasta la última de las notas agudas. También dicen que el cielo es mi límite, pero mi límite es el espacio; que me exijo mucho, pero para mí mucho es muy poco.
Mucho dirán de mí, pero así soy yo, feliz y agradecida de serlo.

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