Raro pero feliz
Raro pero feliz
Muchos dirán que es un simple niño que estudia en el San Jorge, otros dirán que es un bobo que no sabe que propósitos quiere en su vida, algunos dirán que es un amigo, pero yo digo que soy una persona común y corriente.
Santiago es una persona que no tiene claro que quiere en la vida, pero iniciemos desde el principio. El 20 de abril del 2008. Este día nací, y supe que el mundo sería un lugar que depende de que tan duro uno se trate a si mismo va a ser más o menos difícil. Entendí que lo mejor era saber reírse de sus defectos y saber reconocer sus errores para poder llevar una vida sin tantos problemas. Desde que nací, siempre he sabido reírme de mi mismo, de las tontadas que decía cuando estaba más chiquito o de como alguna vez me caí por las escaleras.
Siempre he tenido una fascinación grande por todo lo que sea de construir, ya sea legos o cualquier juego que me deje expresar mi creatividad. Todo esto fue por mi hermano, Juan Francisco Walteros quien también le gusta armar legos. Recuerdo la primera vez que mi padre me regalo un lego, era uno de cars 2 y esa vez me llene de emoción, tanta que nunca he parado de comprar legos.
Mi padre Luis Francisco Walteros es una persona que tiene su propia empresa y que es más que un padre para mí, también lo considero un amigo. Mi madre María Constanza Beltrán es la persona que siempre me apoya en todo lo que hago y que sé que siempre está ahí para mí. Mi hermano es la persona que más duro me critica, pero por el soy lo que soy hoy en día.
Mucha gente dice que me parezco mucho a mi hermano tanto en lo físico como en la personalidad. Y si, lo tengo que admitir, toda mi vida él ha sido de gran inspiración y le he copiado muchas cosas tales como mis puntos de vista sobre diversos temas del mundo o la propia vestimenta.
Hace relativamente poco descubrí una de mis pasiones, el voleibol. Este es un juego que me encanta ya que puedo jugar con mis amigos y puedo estar libre en la cancha. Este pequeño momento es como estar en medio de la nada, donde todo se ralentiza y yo puedo decidir qué hacer con el balón.
Puede que por fuera yo parezca una persona dura, egoísta y raro, pero cuando alguien de verdad me logra conocer puede llegar a entender que eso es lo que menos soy, soy una persona blanda e insegura. Eso sí, lo raro no se me quita.
A día de hoy, no sé qué me espera en el futuro, no sé si quiero entrar en la universidad o si prefiero pasarme mis días siendo un vago. No sé si estudiar ingeniería biomédica, ingeniería química o medicina. Solo sé que lo que sea que me pase voy a estar feliz con eso.
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