MI MUNDO DE FANTASÍA

 


MI MUNDO DE FANTASÍA

La única palabra que siento que me definen como persona es: imaginativa. Toda la vida he sido una persona de ideas locas, creativa a mas no poder la cual saca ideas inimaginables de la nada. Soy baja como un rato, pero fuerte como un felino. Mi cara teniendo nariz imperfecta, lunares por doquier y unas pecas imperceptibles debido a mi constante rojez en la nariz y cachetes. Mi pelo bipolar, lizo al inicio y crespo en las puntas unos días, otros se ponen salvaje y la única forma de controlarlo es recogerlo con una moña que siempre llevo en la mano. No mentiré, hay días en los que no me gusta cómo me veo, en cambio, en otros me siento como una reina. Es una constante indecisión que tengo. Mis ojos siempre que los veo en el espejo, en el reflejo de la ventana del bus, son dos esferas cafés, de un color tan oscuro que a veces parecen negras. Hay gente que dice que mis ojos son lindos, de una forma simétrica, para mi solo son una de las innumerables cosas comunes que conforman mi persona. Pelo café, ojos cafés y piel dorada: esas características se encuentran tan fácilmente que con solo ir caminando por la calle vez a alguien con esas cualidades.

Pero a este punto de la vida, ya no me debería importa el físico, lo que me apasiona es lo que realmente me debe interesar. Juego futbol desde que tengo memoria, siento que es parte de mí. Cundo golpeo el balo es como si todos mis problemas se fueran volando con él, rápido por el viento hasta el otro lado de la chancha. Otro lado de mi también le gusta escribir cuando puede. Es un talento que para mi es en algo que sobre salgo. Casi nadie sabe de la existencia de esta pasión, aun así la hago para poder crear mis propias historias. Me gusta imaginarme escenarios imaginarios y crear personajes que reflejen historias de mi día a día. De vez en cuando, también dibujo esas historias, dibujo mis personajes creados y los escenarios en los que sucede todos los acontecimientos. Eso otra pasión mía, aunque a veces también dibujo para desahogarme, es como una terapia para mi. En mis tiempos libres, aparte de correr como un bólido por la cancha y dejar que mi mente vuele con la escritura, me gusta sentarme en mi cama, mirando la lluvia caer mientras leo un libro de mi basta biblioteca situada al lado de mi cama. Es verdad que cuando era pequeña detestaba la lectura, la mera mención de ella me daba asco y rabia. Siendo sincera fue culpa del colegio que yo tuviera ese creciente odio hacia los libros. Pero ya no es así, esa vida ciega que llevaba se acabo. Ahora leo cada vez que puedo, es mi medio de escape de la realidad, porque, seamos sinceros, la fantasía es mucho mejor que la vida real. Vivo soñando despierta he imaginado historias de dragones y guerreros con armadura.

Vivo en un mundo de fantasía y eso me encanta. Pero todo eso no me impide tener amigos, no de papel sino de  carne y hueso. Si alguien tuviera un pequeño vistazo a mi vida se daría cuenta que he cambiado de tal manera que si una persona me conoció cuando era pequeña ya no me reconocería. Antes tímida y una niña de pocas palabras nada me apasionaba y mi grupo de amigos era muy limitado, tanto que me la pasaba sola casi todo el tiempo. Pero los tiempos cambian, y las personas también. Ahora hablo por los codos y orejas, la gente me conoce por ser querida y buena gente, una buena persona con quien pasar el rato, ya no soy la niñita llorona de antes. Siento que gracias a la devastadora pandemia por la que tuvimos que pasar, yo cambie para bien. Me di cuenta que era mejor hablar con las personas y no quedarte en tu propia burbuja. Al aprender esto me di cuenta que mi vida podía ser menos solitaria de lo que era. Ahora me enorgullezco de la persona que soy, evidentemente aun tengo mis defectos, pero eso me hace humana, al final de día todos somos imperfectos y eso es lo que nos hace las personas que somos.

Quisiera no decir lo que estoy por decir, pero es imposible describirme como persona sin tener que mencionar lo tan madura e inmadura que puedo llegar a ser. Es de saber que todos los adolescentes somos impredecibles y poco maduros, nos dejamos llevar por el momento sin mediar las consecuencias que vienen. Yo por mi parte siempre he sido una persona que al actuar dejo que mis emociones me controlen y no pienso bien las cosas, pero cuando se bien a hablar de dar consejos… esa ya es otra historia. Le debo a los libro el hecho de poder dar magníficos consejos a mis amigos y amigas. Pareciera que fuera experta en el tema de las emociones, del amor y desamores, la pura verdad es que solo se lo que se por lo mucho que leo y veo películas. Mi conocimiento viene de la fantasía y aunque yo de buenos consejos y sepa como actuar en la situaciones, cuando me llega la hora lo olvido todo y hecho todo mi conocimiento a la basura. Se que esto le suele pasar a la mayoría así que no me quejo, aunque si me parece curioso el caso.

Una parte mas que es esencial en mi persona es la música. Pero no hacer música, en eso si que soy mala, a lo que me refiero es a escuchar música, a sentir la melodía de la canción en el aire. Sin música soy bloqueo y blancura, una puerta que no puede abrirse sin dejar salir las ideas y los colores. Yo con música soy otro cuento, una persona colorida y loca. Hace poco me di cuenta que sin música no puedo escribir, es como si la llave a mi puerta de la creatividad fuera esa melodía pegajosa que llamamos canción.  Pero yo no escucho música alegre, de esas movidas para bailar, esa canciones se las pueden dejar a otra persona. Lo mío es lo lento, música con letra profunda que refleja mis emociones y situaciones de vida. A muchas personas les parece que escucho música depresiva, así le dicen depresiva, puede que tengan razón ya que muchas de mis canciones favoritas hablan de despecho y las emociones de alguien. Sea o no triste o feliz, ese tipo de pop balada que escucho todo los días es para mi un escape del ruido del mundo. Es relajante e inspirador, con esas canciones lloro, rio y me olvido de mis problemas. En este momento no estoy escuchando muisca, puede que por eso este escribiendo de forma extraña, pero a veces lo intento, sabiendo que no siempre tendré la oportunidad de escuchar mis hermosas melodías.

El mundo, las personas, el ambiente: antes para todo eso era invisible. Yo la chica invisible. Pero por fin llego mi hora. Es momento de hacerme notar, y por fin el mundo me conocerá por lo que realmente soy: Laura Anchique la chica en llamas… No, esperen, eso es de un libro que leí. Volvámoslo a intentar: Soy Laura Anchique y yo no quise ser una semidiosa... No, eso también es de un libro. En fin, por fin me voy a hacer notar, sea quien sea yo.

 

 

 

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