TODOS LOS DIAS ES LO MISMO, PERO NO TE DAS CUENTA
Cada día una persona promedio se levanta a tomar su desayuno, trabaja, se divierte o estudia, almuerza, prepara su cama y se va a dormir. Todo esto más otras actividades colaterales dependiendo de donde esté, con quien esté, en que época del año esté y como se sienta en cada momento. Todas estas actitudes como bien sabrán, en un entorno natural y rutinario, se repiten de forma consciente o inconsciente, pudiéndolos categorizar como hábitos los cuales impactan negativamente o positivamente la calidad de vida. Un ejemplo claro de una forma en la que una persona se ve afectada negativamente por una actividad rutinaria, es fumar, aunque se sepa con claridad que esta sustancia afecta negativamente la salud, es el placer y la repetición constante e inconsciente la que no permite a esta persona dejar esta práctica. Por otro lado, una actitud con el efecto contrario podría ser leer cada noche. Como bien se sabe, esto puede tener muchas repercusiones positivas en el cerebro de una persona: según una investigación realizada en España se ha encontrado que el hábito de la lectura es un factor protector de deterioro cognitivo. Esta protección es más significativa en aquellos lectores frecuentes cuya historia de lectura supera los 5 años. Con este presupuesto, en aras de hacer una mejor sociedad para todos, es importante que los jóvenes en Colombia adopten buenos hábitos e influencien a las nuevas generaciones para que los tomen y eliminen los malos en pro de su bienestar y de una sociedad más saludable.
En cuanto a la fisiología del sistema nervioso que estudia los hábitos, según José Ignacio Azkue, experto en productividad y efectividad de las personas, “La materia gris siempre está buscando una forma de ahorrar esfuerzo y energía de tal manera que, al activarse un hábito, nuestro cerebro puede descansar y renovarse más a menudo. El cerebro se vuelve más eficiente y nos permite dejar de pensar constantemente en muchas conductas básicas.”
Bajo éste principio funcional se puede advertir que, si se adoptan malos hábitos como el ya mencionado fumar, tomar bebidas azucaradas, entre otros, estas conductas no solo pueden afectar la salud de las personas, sino que a futuro resulta difícil salir de ellos. Cabe oponer a esto que, los hábitos mejoran al mismo tiempo la calidad de vida de forma continua y con “poco esfuerzo” siempre y cuando las adopciones de estos hábitos tengan un efecto positivo en la persona, como, por ejemplo, la ya mencionada lectura, practicar buenas conductas de higiene, conservar una buena calidad de sueño o realizar prácticas de meditación.
A consecuencia de lo ya mencionado, se hace necesario resaltar los hábitos cotidianos como la buena alimentación que causan una gran influencia en la salud física y mental de las personas. CinfaSalud, proyecto creado por la reconocida farmacéutica Cinfa Laboratories, afirma que algunas de las patologías más comunes en los países desarrollados, como los problemas cardiacos, la hipertensión arterial, la osteoporosis, la diabetes, la obesidad o los trastornos digestivos, pueden estar directamente vinculadas a los malos hábitos alimenticios y nutricionales de las personas.
Investigadores de diferentes escuelas han establecido que estilos de vida óptimos y buenos hábitos podrían reducir en un 30% el riesgo de sufrir demencia. Esto se hace más importante y necesario, sabiendo que el ritmo de vida actual está marcado por el estrés, la ansiedad derivada de un entorno amenazante y una mentalidad colectiva que invita a la insatisfacción constante que ponen en riesgo la salud cerebral.
No se debe olvidar que el significado del hábito se relaciona con la palabra automatización, pero investigadores afirman que este fenómeno neurológico puede ser usado como una de las formas de conciencia social en la ecología más importantes, aplicándose para fomentar el uso racional del agua y la energía, el reciclaje, el uso de transportes sostenibles, entre otras.
En el contexto del tema que se está desarrollando, desde el punto de vista psicológico, es necesario recalcar que no es adecuado tener hábitos como acentuar lo negativo, rumiar rencores, resentimientos y pensamientos nocivos. Esto no solo mantendrá a las personas en un estado de ánimo pesimista, sino que también estas conductas se han relacionado con el deterioro de la cognición y la memoria. A este punto se ha de agregar lo perjudicial de tener hábitos de sueño poco saludables. Según el Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral, el sueño de calidad es crucial para una mente aguda y productiva. No menos importante es lo peligroso de subir demasiado el volumen de los auriculares: Si es malo para los oídos, podría ser malo para el cerebro. En un estudio llevado acabo con 639 adultos de 36 a 90 años, la pérdida auditiva leve se asoció con una probabilidad casi doble de demencia.
Para finalizar, es importante mencionar que los hábitos son una parte fundamental en la actividad de las personas. Estos pueden mejorar el estilo de vida al adoptar actitudes que pueden hacer más productivas a las personas o pueden mejorar la salud y el entorno en el que se vive. Adicionalmente, es de vital importancia identificar los hábitos y en caso de que se vean desfavorables, se adopten nuevas y mejores prácticas para que se eliminen. El cultivar buenos hábitos permite favorecer la salud y bienestar, por lo cual también es importante que las nuevas generaciones sean influenciadas para que desde jóvenes desarrollen buenos hábitos que favorezcan su estilo de vida y el de las personas que los rodean.
Gracias.
Bibliografía
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Que buen texto!
ResponderEliminarAlgunas cosas por resaltar pueden ser el uso y la mención de:
La importancia de adoptar buenos hábitos y eliminar los malos en pro del bienestar personal y de la sociedad.
La fisiología del sistema nervioso que estudia los hábitos y cómo el cerebro se vuelve más eficiente al activarse un hábito.
Los malos hábitos pueden afectar la salud de las personas y resulta difícil salir de ellos a futuro.
Los buenos hábitos mejoran la calidad de vida de forma continua y con poco esfuerzo.
Los hábitos alimenticios y nutricionales están directamente vinculados a patologías comunes como problemas cardiacos, hipertensión arterial, diabetes, obesidad, entre otros.
La adopción de estilos de vida óptimos y buenos hábitos podrían reducir en un 30% el riesgo de sufrir demencia.
Como el hábito puede ser usado como una de las formas de conciencia social en la ecología más importantes.