15 pétalos de una flor
Venía llegando al mundo, y la primera impresión fue “Es crespa y llorona”. Si, así llegue, con mis ojos claros, una pequeña melena, con la sensibilidad que no muchos ven y con una familia que ansiaba mi llegada porque era la primera niña en medio de la masculinidad que mi abuela paterna dejo como herencia. Mi fastidioso hermano mayor, al que amo y llena mis días de solo risas, siempre supo, incluso antes de que el médico les diera la noticia a mis papas, que una linda hermana era la que lo iba a acompañar en toda su vida, lo que nunca se imaginó, fue que tendría que pasar por mechoneadas, quejas, luchas de poder y muchos momentos de abrazos y reconciliaciones. Este fue y será por siempre mi pequeño y seguro mundo lleno de amor, altibajos, aprendizajes, problemas y risas, en donde la unión familiar y el amor siempre serán el común denominador.
Paso el tiempo, y la flor siguió creciendo, el mundo era más grande. No tuve problema alguno en ir a conocerlo. Rostros desconocidos aparecieron, risas, colores, formas, fueron llenando espacios en mi memoria; como olvidarte Claudita, si eras tú la que me consentía y me rescataba cuando me caía del pasamanos, hasta el día que a tu lado logre pasarlo sola. Tantos papeles de colores, recortes de revistas, el gusanito del estante de juguetes, las clases de ballet, las celebraciones del día de la madre y el padre y los cupcakes de Hello Kitty que comimos con mis amigos en uno de mis cumpleaños. Todas estas experiencias y personas continuaron llenando el libro de mi vida.
Empecé a dar pasos más grandes, mi corazón empezó a crecer aprendiendo que la amistad iba a ser uno de los pilares de mi vida; de la mano de mis grandes amigas en ese momento avance a mi siguiente etapa, ahora sí, mi mundo era enorme ¡Que nervios! así lo veía llegar a mí. Recuerdo muy bien ese nuevo comienzo, el que me abrió muchas puertas. Mi vida paso de ser un jardín a una selva, diferentes tipos de árboles, flores, climas, todo era diferente, no sabía si estaba preparada para lo que venía, pero si sabía que, con el tiempo, iba a encontrar a las personas correctas para seguir floreciendo. Todo estaba lleno de nuevas experiencias, el simple hecho de crecer, cambiar de curso, de profesores, conocer más personas todos los días y hasta hacer nuevos compañeros, todo es parte de un proceso diario que nunca termina. Con el paso del tiempo, tuve una evolución personal, me volví una persona más sociable y mi circulo social cambio ¡Ahora había niños! Fue un cambio un poco drástico, pero a fin de cuentas su compañía es lo mejor.
No solo descubrí el poder de la amistad, si no el poder del amor. Tuve momentos muy lindos, pero también muy malos, y logré salir adelante con muchas enseñanzas y cicatrices. Hoy puedo decir que lo viví, y fue una situación difícil de sobrellevar, ya que siempre he sido una niña que le cuesta expresar sus sentimientos, y mi primera decisión fue guardarme todos mis problemas y no decírselo a nadie. Me tomo tiempo superarlo, pero logré salir delante de la mejor manera, encontré con quien hablar de mis problemas, mi mejor amiga, mi mamá; tantos momentos con ella, tantas risas, llantos, que nos han unido de una manera indescriptible. Desde chiquita he tenido un lazo muy fuerte con ella, que con los años se ha vuelto más fuerte, y ahora es la única persona en la que puedo confiar, a la única que le puedo contar mis problemas y sé que lo que voy a recibir, es el mejor consejo de una mamá.
Mi peor enemigo se llama “Matemáticas” y para ser honesta, desde que estaba en 5to de primaria empezó nuestra relación de amor y odio. Por un momento entiendo todo lo que el profesor explica, pero en un abrir y cerrar de ojos, todo es confuso. ¿Quién es el problema, el o yo? Supongo que yo, porque muchos si entienden, y para mí es una tortura. Puede ser mi método de estudio, o mi terquedad, o mi odio por ellas, eso no lo sé, pero lo que, si se es que se con el tiempo poder ganarles, y en un futuro podre decir que salí adelante y que les cogí amor. El colegio se volvió una carga diaria; el obtener buenos resultados es un objetivo inalcanzable. Estudio 24/7 para tener un promedio mediocre. ¿Para qué estudiar tanto si no obtengo lo que quiero? La presión social es inmensa, ver que todos son excelentes y yo no, es frustrante, y esa frustración me atormenta día a día. Es una lucha de tiempo completo, pero sé que, con esfuerzo y dedicación, los buenos resultados saldrán a flote, y estaré orgullosa de mí misma.
He aprendido muchas cosas para la vida, he cometido errores de los que me han quedado enseñanzas, he conocido personas con situaciones difíciles, y yo he sido una de ellas, pero de la mano de mis guías he logrado salir adelante, eso sí, más fuerte que nunca. Con los valores que he recibido desde pequeña, y con todos los aprendizajes diarios, he aprendido a ser una mejor persona cuyo propósito en la vida, sea ayudar a los demás, dejar marcas en sus vidas y no cicatrices. La flor vino a este mundo a florecer llena de colores y pétalos.

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