UN ARMA CONTRA LA FELICIDAD
¿Alguna vez han sentido malestar al ver las publicaciones de sus amigos en un viaje mientras que ustedes se quedaron en casa? ¿Alguna vez han comprado un producto de manera impulsiva porque estaba en tendencia? Si es así puede que hayan experimentado el FOMO. El miedo a perderse de algo o FOMO, acrónimo para “fear of missing out", es la necesidad de mantenerse conectado con las personas alrededor, que surge del miedo de perderse de una experiencia gratificante con éstas. El FOMO es común en los miembros de la sociedad mediática, y éste impacta el día a día de los que lo padecen. Pero entonces, si es tan cotidiano ¿Por qué hoy en día se podría considerar al FOMO dirigido a los adolescentes como una forma de manipulación moralmente inaceptable? Pues porque actualmente el FOMO es el causante de la insatisfacción de los adolescentes colombianos de la sociedad mediática frente a sus vidas.
El concepto FOMO se vio por primera vez en la teoría de Dar Herman, experto en marketing, quien lo definió a finales de los 90 a partir de las quejas de los consumidores que no querían perderse de algo valioso en una compra. Con el paso del tiempo se convirtió en un fenómeno sociocultural y en la actualidad se ha adaptado al contexto digital. Según Jonathan Haidt, de la universidad de negocios de Nueva York, y Nick Allen, del centro de salud mental digital de la universidad de Oregón, el miedo a perderse de algo es el responsable de la adicción a las redes sociales y a los dispositivos móviles en adolescentes Esta adicción llevaría a ansiedad, depresión, estrés, frustración, y soledad creciente. En la mente del adolescente que sufre de FOMO, lo que otros estén haciendo siempre será más gratificante a lo que ellos mismos estén haciendo. Como resultado, desarrollan el hábito obsesivo de revisar las redes para enterarse de lo que otras personas están haciendo y dejan de priorizar las experiencias propias. Ahora bien, el adolescente que está conectado frecuentemente a las redes oculta su identidad, la cual queda mimetizada con la de otra persona por medio de la tecnología.
Las empresas utilizan el FOMO para crear insatisfacción en el consumidor cuando se pierde la oportunidad de comprar un producto. Técnicas tales como mostrar la cantidad de unidades disponibles de un producto, ofrecer descuentos a las primeras personas en inscribirse a un evento, o usar demostración social, son solo algunos ejemplos de cómo las usan el FOMO. Un claro ejemplo de la mencionada demostración social es en cómo se viralizan libros en las redes sociales, y los adolescentes se sienten que deben comprar estos para ser parte de sus comunidades. Por otra parte, las redes sociales usan el FOMO para mantener al usuario enganchado. Hay contenido que solo se puede acceder por tiempo limitado, por lo que muchas personas escuchan notificaciones cuando realmente no ha llegado ninguna. El motivo detrás de esto es que las llamadas, mensajes, actualizaciones y notificaciones crean un miedo en el usuario de perderse del contenido que podría perderse.
Ahora bien, Llorens F, y Capdeferro N, licenciada en psicopedagogía, argumentan que las redes proporcionan oportunidades de aprendizaje y de comunicación, al brindar nuevas maneras de desarrollar las interacciones sociales. Sin embargo, según el estudio “El síndrome del FOMO y la degeneración del lenguaje escrito en los estudiantes de educación básica” realizado en 2019 en la Institución “José Antonio Encinas”, se demostró que el FOMO y el uso excesivo de las redes sociales, están relacionados a la degeneración del lenguaje escrito, ya que sus usuarios omiten las reglas gramaticales y mezclan el lenguaje escrito con el oral. Adicionalmente, en el estudio “El síndrome FOMO y su incidencia en el desempeño académico estudiantil” realizado en 2017, se descubrió que en un grupo de estudiantes que presentaban FOMO de la Institución “José Antonio Encinas” un 45% estaba en nivel deficiente de desempeño en las áreas curriculares básicas. Esto muestra que este síndrome disminuye la capacidad de resolución de problemas y el nivel de dominio en pruebas que determinan oportunidades laborales y sociales. Inclusive se vio que 10% del grupo presentó daños a la materia gris del cerebro.
Dado lo anterior, es necesario empezar a promover estilos de vida que no se basen en la identidad virtual y que no le den tanta importancia a las redes y a su contenido. La Asociación Americana del Corazón propone desconectarse y poner dispositivos en no molestar para adoptar el JOMO, o “joy of missing out”. Esto traería mejores conexiones interpersonales, mejor sueño, menos ansiedad y más creatividad.
Recapitulando, hoy en día se ha podido observar una epidemia de insatisfacción en los adolescentes colombianos frente a sus vidas. ¿El causante? El miedo a perderse de lo novedoso con el que están tan expuestos. Para contrarrestar los efectos del FOMO, es necesario promover actividades fuera de las redes sociales a los adolescentes y así mantener un mejor desempeño académico y salud mental. ¿Están dispuestos a librarse del FOMO?

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