NO HAY ESCLAVO MÁS OBEDIENTE NI VERDUGO MÁS IMPLACABLE QUE LA MENTE
NO HAY ESCLAVO MÁS OBEDIENTE NI VERDUGO MÁS IMPLACABLE QUE LA MENTE
Es impensable imaginar un mundo donde no supiéramos controlar nuestra mente, ¿Verdad? Resulta difícil de creer, pero si ahondamos más, se podría decir que, desafortunadamente, aquella situación es la cruda realidad en la que vivimos; y por la que muchos luchamos por mejorar cada día. En realidad, mientras convivimos y nos dejamos dominar por nuestra mente, de puertas para afuera, se pueden reflejar cómo estos cambios que, para muchos pueden ser pequeños, al final transforman nuestras vidas, generan un mismo problema de autocontrol y, más que todo, que empiezan en nuestra mente, educación y como tal, en nosotros.
Sabemos que vivimos en un mundo donde pensamos, nos expresamos, sentimos y reaccionamos. Naturalmente, nuestras mentes crean unas series de combinaciones de señales de estado cuyo nombre conocemos como las emociones. Ahora bien, es necesario preguntarse, ¿A qué viene todo esto? Se diría, pues, que todos estos nudos de conflictos solo emergen en nuestra propia mente y culminan en la famosa “Inteligencia Emocional”, definida por los grandes investigadores de aquella, Peter Salovey y John Mayer como: “...la capacidad de monitorizar los sentimientos y emociones propias y la de los demás...”. De otro lado, se destaca también por su inmenso poder que arrasa con nuestras vidas sin un manejo adecuado, nos haría las personas más felices del mundo o en el peor de los casos, nos llevaría a nuestra propia muerte. ¿Pero, por qué?
Examinemos brevemente este escenario, escrito por Daniel Goleman en su libro “Inteligencia emocional”, donde un padre preso de las reacciones instintivas, la ira y condicionado por un bloqueo sensorial, no se percata de la temprana llegada de su hija, una adolescente como muchos de nosotros. Una vez la joven estaba en su casa, ella por más de que le hablara su padre, él reaccionó propinándole un disparo, y solo después de respirar hondo, cayó en cuenta de la tragedia que había ocasionado por una simple respuesta instintiva. ¿Lo ven? Justo ahí es cuando el dominio prevalece y en cuestión de segundos acaba con nuestro entorno. Sí, admito que pueda ser un poco exagerado este ejemplo, pero si lo pensamos bien, así es como empiezan los problemas, acabando con todo nuestro progreso evolutivo. Analicémoslo como si todas esas emociones se quedaran atascadas en una amígdala que, a fin de cuentas, funcionó muy bien para sobrevivir hace unos años, pero, hoy en día solo se es superior controlando las emociones. De hecho, según los escritos de Goleman se evidencia que con un aspecto cognitivo se obtiene un 20% del éxito de las funciones, y con un 80% la inteligencia emocional. Es así como se puede entender que la inteligencia emocional es la clave para alcanzar todo lo que nos proponemos, pues, mediante la eficacia, resiliencia, empatía, y pensamiento positivo se llegan a mejores puntuaciones en los desempeños de tareas específicas.
Por otra parte, No cabe duda de que todos estos sucesos son un ciclo sin fin, no obstante, como mencione al inicio de este discurso, la educación es de las muchas llaves para romper esta rueda continua. Es más, se puede decir que es fundamental ya que la práctica y la implementación constante de hábitos decantaría en personas tanto con un control eficaz de las emociones como con un desarrollo cognitivo mayor. Esto se debe tanto a la neuroplasticidad como a la plasticidad cerebral y cognitiva que a pesar de que estas son diferentes, al fin y al cabo, permiten la reorganización y moldeamiento del cerebro por medio de diversos procesos que marcan una brecha de pensamiento inteligente y aprendizaje progresivo.
Se puede decir que los seres humanos que desarrollan habilidades emocionales generan un comportamiento social más adaptado. Es por eso, que los estudiosos del comportamiento emocional sugieren que los valores emocionales sean introducidos en las instituciones educativas y formativas con el fin de que sus miembros entrenen hábitos conducentes para la mejora progresiva de la sociedad. Igualmente, la diferencia de una reacción primitiva vs una reacción inteligente solo está en un pequeño respiro y, por consiguiente, nos acercaría a la “perfección evolutiva” de nosotros mismos gracias a todas las habilidades que se desarrollan mediante el pensamiento y, asimismo, que conducen al éxito en todos los ámbitos en nuestra vida. Solo me queda preguntarles a ustedes mismos queridos oyentes, ¿en verdad esta es la realidad que queremos seguir cultivando? Al fin y al cabo, somos dueños de nuestros comportamientos y responsables de lo que somos.
Gracias.

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