TODO ES UN CICLO



 El triángulo de la vida 

Nacer, crecer y morir. Eso es la vida. No es más que un ciclo. ¿Cuál será nuestra razón del vivir? Cuando vemos la primera luz, al ser un diminuto y casi insignificante ser, no entendemos que ocurre, ni que pasa.  ¿Por qué lloramos? ¿Qué sentimos? ¿Por qué sentimos la necesidad de estar pegados y jamás ser separados de nuestra madre? ¿Por qué hay sufrimiento, cuando este se supone que es el día más bonito de la vida de un ser humano? Con el paso del tiempo, comprendemos que ese día nuestro cuerpo físico comienza su recorrido por la tierra. Ese día hay sufrimiento por parte de la madre. Se genera esa necesidad del vínculo que jamás se romperá entre madre e hijo. El llanto simboliza la tristeza por dejar el vientre materno. Ese frio que sentimos de la soledad, porque esta pequeña persona que se encontraba cómoda es desalojada A pesar de que en muchas culturas, religiones o comunidades el nacimiento simboliza la felicidad de procrear, de expandir el mundo aportando personas significantes para la historia, para mí la realidad es que ese día no nacemos, porque el nacer es el sentimiento de sentirse vivo y ese día no es más que uno en el cual el frio y el llanto opacan la escena. 


Cuando los días se convierten en horas, el tiempo se nos sale de las manos. Un día nos gustaba jugar con muñecos, y al otro estamos pensando en la próxima salida. ¿A qué horas el tiempo nuestro ya no es? Todo es cíclico, eso es lo que esperan de nosotros, que seamos iguales a ellos. Adquirimos conocimiento de la vida, conocimiento espiritual, sin embargo, aun sentimos ese vacío de que nuestra vida no está completa de que solo vivimos como esperan que lo hagamos, a como queremos vivir. ¿Por qué? Probablemente jamás habrá una explicación. Pero no cabe duda de que el crecimiento no es de la propia persona, es propia de sus educadores ya que son los que nos moldean para ser como ellos, quitándonos nuestra autenticidad. Crecer, no es más que darnos cuenta de que existen cambios en todo aspecto, de que el tiempo en realidad vale oro, es en ese momento que quisiéramos devolver el tiempo para jamás llegar a donde estamos, porque ahora todo es más complicado, más doloroso, a cuando nuestras únicas preocupaciones eran salir a correr y disfrutar con felicidad de la vida. 


Ya cuando las luces borrosas se ven y nada es claro, sabemos que el tiempo en esta tierra se acabó. Que todo el tiempo que pasamos aquí fue inútil, nada aportamos al planeta. Nos arrepentimos de todas las cosas que siempre quisimos hacer, pero jamás hicimos por ese miedo con el que vivimos constantemente. Nos asusta ir a lo desconocido, llegar a un lugar en el que no sabemos quiénes están o que esta. Mientras los doctores intentan salvarnos, sabemos que nuestro cuerpo está falleciendo, nada más nuestro cuerpo, porque sabemos que nuestra alma y espíritu murió el día en que nuestro corazón se fragmento al no encontrar sentido para vivir. Sufrimos, desde ese día hasta que ya nuestro corazón deja de latir. Por eso afirmamos que nuestra muerte es anunciada, cuando ya no queremos vivir, cuando estamos cansados y agotados de sobrevivir en este juego llamado vida, sabemos que pronto ocurrirá. Sentimos libertad de salir de la vida amarga y dolorosa que es. Sentimos por fin paz en nuestro ser.  

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