EL TABÚ DE LOS TRASTORNOS MENTALES

 https://www.shutterstock.com/es/search/prejuicio

El tabú de los trastornos mentales 

Desde la época de la ilustración, el ser humano comenzó a desarrollar un pensamiento crítico y racional el cual ya no era establecido por una institución. Empezamos a avanzar como una civilización no solo con la nueva tecnología, sino también con un supuesto nuevo pensamiento integral que defendía los derechos de cada ser humano, sin marginar ni excluir a ninguno. A través de los años esta ideología que defendía los derechos de los seres humanos tuvo limitaciones cuando personas con enfermedades mentales eran consideradas dementes, peligrosas y perturbadoras. Hoy en día, estos tabús impuestos por la sociedad están más presentes que nunca debido al escaso apoyo brindado por parte de cada Estado y de la poca visibilidad e importancia que se le da a este tipo de enfermedades. 

El estigma de las enfermedades mentales se malinterpreta, pues casi la totalidad de las comunidades creen y afirman que las personas que padecen alguna de estas morbilidades son peligrosas, por lo que deben ser aisladas de su cotidianidad. Cuando la realidad presenta un panorama diferente, debido a los extenuantes ritmos de vida en la posmodernidad (Principios del siglo XXI), los seres humanos tenemos un mayor riesgo de presenciar situaciones de persistente estrés, que unidos con factores biológicos y genéticos, como desequilibrios químicos cerebrales, conllevan al padecimiento de los trastornos mentales. Todos estos conceptos pueden parecer difíciles de comprender, pero son más sencillos de lo que creen. Imaginen que todos aquí somos un carro. Necesitamos combustible para andar, pero algunos tienen un combustible de menor calidad que otros, no podrán andar al mismo tiempo que el resto. Esto es lo que ocurre cuando hay un desequilibrio químico cerebral, hay un desbalance de cierta sustancia que no nos permite ser nuestra mejor versión y andar al mismo paso de los demás.

 

Se preguntarán, ¿Por qué estas patologías requieren atención inmediata frente a otras problemáticas a nivel global? En la actualidad, según la Organización Mundial de la Salud, la entidad de salud más importante del planeta, tras la pandemia COVID-19 el porcentaje de las enfermedades mentales aumentó del 26% al 28%, con más de 970 millones de pacientes juveniles en todo el mundo. Es decir, casi la sexta parte de la población mundial sufre y lucha contra una enfermedad mental. De ahí se deriva el concepto de salud mental, término que en muchas ocasiones está mal utilizado. La salud mental es un derecho fundamental de cada ser humano, pues esta no solo consiste en la ausencia de las enfermedades mentales, sino en el adecuado desarrollo de las capacidades y habilidades para confrontar la toma de decisiones en el día a día, con el fin de evitar cambios drásticos en el ámbito social, con nuestras amistades y con quienes nos relacionamos y en el ámbito emocional. La pandemia COVID-19 dejo en evidencia como los factores sociales y culturales, desempeñan un papel significativo de la actividad humana en el contexto de una enfermedad mental. 


Según un estudio realizado por el Ministerio de Protección Social en Colombia más del 90% de personas que padecen alguna de estas patologías no reciben atención médica para tratar su enfermedad. Estadísticas muy preocupantes para el Estado colombiano debido al subdesarrollo que se presenta para atender esta área de salud muy requerida hoy en día. El 90% de la población colombiana es como si 22 de cada 24 estudiantes de un salón no pudieran acceder al servicio médico de su colegio. ¿No les parece injusto? Po esta razón, el gobierno y las comunidades deben unirse para enfrentar esta problemática con el fin de promover la salud mental, pues si esto no se cumple no habrá un futuro seguro y sano para esta generación. Las enfermedades mentales tienen tratamiento. ¿Tu prejuicio tiene cura? 

Gracias.  

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL TABÚ DE LOS TRASTORNOS MENTALES

SOY UNA PERSONA ¡DEJAME OPINAR!

LA HISTORIA DE TERROR QUE LOS ESPAÑOLES NUNCA TE CONTARON