DISTORSIÓN ÓPTICA
Perdidamente
profundo en un mar de mí mismo, en el cual la
unidad es solo una ilusión donde
a pesar de que todo se conecta, uno se siente solo,
donde la perfección es la regla y la norma, aun así, se vive una realidad imperfecta,
una mente colmena la cual se complementa consigo misma, donde cada individuo es
ajeno a sí mismo, no a
los demás. Un reloj suizo perfectamente calibrado, con las piezas rotas, el individuo es tan insignificante, donde no importa si mil desaparecen, mil
más los remplazarán. Aun así, cuando nadie vale
nada por alguna extraña razón, si ese individuo insignificante genera una
totalidad los pilares de arena que mantienen a un castillo de cristal. Esa
relación perfecta tanto de grupo como en sí mismo como individuo. La distorsión
de la realidad, la curvatura de la línea recta, y aun así la organización del
todo para convertirse en nada. Por alguna razón entre más me acerco a la curva,
más recta se vuelve entre más me alejo de la regla, más recaigo en la idea de
la perfección inexistente. Donde nada importa y aun así se busca mejorar cada
trazo. Un poco contradictorio

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