UN TODO ABSOLUTO


  

Mi vida en 180 grados 

 

Carlos Rozo 

 

Mi vida se reduce a un triángulo escaleno. El primer lado, y el más grande, es Dios. Un todo absoluto que da sentido a mi vida, la moldea paso a paso y me guía en mi diario vivir. Él es quien me llena y gracias a él soy quien soy. A él le debo todo lo que tengo, siento, poseo y amo. Y es por eso, entre tantas otras razones, que él ocupa la mayor parte de mi vida. 

 

Asimismo, en el segundo lado del triángulo que conforma mi vida, se encuentra mi familia. Un grupo de personas que Dios puso en mi vida desde el primer momento, para compartir, convivir y disfrutar cada segundo de mi vida junto con ellas. Sin embargo, junto con este conjunto de personas a las que tengo la fortuna de llamar mi familia, también he aprendido muchas cosas, pues todos los valores y enseñanzas que ha dejado mi familia en , han forjado mi carácter y me han convertido en la persona que soy hoy en día. Por otra parte, vale la pena destacar que, además de la familia biológica, también hay otro tipo de familia que me ha acompañado a lo largo de mi vida, mis amigos. Un grupo de personas que la vida se ha encargado de convertir en mis hermanos, con los cuales he vivido innumerables situaciones de las que he disfrutado mucho, pero que también me han dejado valiosas lecciones. 

 

Por último, el lado más pequeño conformando el triángulo de mi vida vendría siendo el Junior de Barranquilla, un equipo de fútbol que ha logrado brindarme una cantidad inmensa de alegrías, representadas en todas y cada una de las victorias, títulos y condecoraciones que ha recibido este club y que me han hecho sentir orgulloso de ser hincha de este club. Pero también me ha dejado muchísimas tristezas, las cuales me han generado grandes desilusiones. Aunque de estas he aprendido a ser fiel y leal a los colores de este equipo, que tantas emociones despierta en . 

 

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