LA FAMOSA ESTRATEGIA DE EVOLUCIÓN QUE RESULTA EN INVOLUCIÓN
“No
podemos estar a todo, ni intentar hacer más de lo que podemos”
-Daniel
Molina
Para nadie es un secreto
el hecho de que, por definición, la etapa de la adolescencia es asociada con un
estado de crisis. Sin embargo, en la actualidad se piensa que, debido al
surgimiento de las redes sociales, ciertos estereotipos o, en general, un
presunto “estallido” que “ha causado un cambio radical en la mentalidad de esta
generación” este estado de crisis ha aumentado radicalmente en la mente de los
jóvenes durante los últimos años. Aun así, ¿Serán estas las únicas causas de
este hecho? El objetivo del presente ensayo es, en primer lugar, plantear el
concepto del instinto innato de evolución que todo ser humano posee, con el fin
de expresar el desarrollo que este mismo lleva a cabo a lo largo de la vida de
un individuo. En segundo lugar, establecer los efectos negativos que este mismo
hecho, junto a otros aspectos incorporados en la mentalidad de la generación
actual, más que todo estrategias de “desarrollo” como lo es el “tener todo bajo
control” y la actual definición radical del “éxito”, tiene en la salud mental y
autoestima de los adolescentes. Teniendo en cuenta lo anterior, en tercer lugar,
se establecerá una nueva definición del “ser exitoso”, y se convencerá al
lector acerca de la gran influencia negativa que tiene el abuso de control en
la salud y vida cotidiana de los adolescentes. En este sentido, vale mencionar
que lo único que logra el hecho de “tener todo bajo control para ser exitoso”
es generar estrés y ansiedad a los adolescentes actuales, afectando gravemente
su autoestima.
Para sustentar el hecho
establecido previamente se tendrá en cuenta la necesidad de control desde el
ámbito de la psicología, centrándose en el concepto de “éxito” y la interpretación
de éste establecida por ‘The Muse’, una plataforma profesional en línea con
sede en la ciudad de Nueva York, autor posteriormente aludido por la revista
Semana. El concepto del éxito establecido por este autor consiste en el hecho
de que el mencionado es una idea amorfa que se adapta a las necesidades y metas
de cada individuo, de ahí que no existe una única manera de ser exitoso. Según
este mismo autor, el enfoque actual de este concepto únicamente planta una idea
de “perfección” que causa que el individuo se enfoque solamente en sus metas,
las cuales no[GU1]
son realistas, y olvide por completo las acciones que debería llevar a cabo
para lograr estas. En este sentido, se puede desvirtuar el recorrido hacia las
mismas metas, dejando a un lado los aprendizajes que se podrían tener en este. Asimismo,
The Muse, plataforma enfocada en la búsqueda y desempeño de un trabajo de
calidad, explica que el éxito como se describe hoy en día es una limitación y
una idea superficial que ha sido creada debido a los estereotipos
pertenecientes a la sociedad consumista actual, tal y como expresa el siguiente
enunciado:
“Nuestros juicios sobre
el éxito incluso lo han convertido en una necesidad del consumidor, a la altura
de una casa, un automóvil y dos hijos. Es una necesidad, un impulso y un
enfoque basados en expectativas indiscutibles. Es un juicio que es fatalmente
defectuoso, no deja lugar para el gris, mantiene los ojos fijos en el futuro y
no ve el valor inherente de toda experiencia, independientemente de las
etiquetas sin sentido.”
Con base en dicho postulado[GU2] ,
escrito por Steve Errey, autor del artículo que establece el ya mencionado, perteneciente
a la plataforma The Muse, la cual según Fast Company se encuentra entre las 50
compañías más innovadoras del mundo, se puede entender que el éxito actual está
conformado por juicios basados en el materialismo, en la idea de que entre más
se tiene, en aspectos como propiedad y estatus, más exitoso y feliz se es. Desde pequeños se les enseña a los niños que
una persona exitosa es aquella que posee beneficios, más enfocados en su valor
material. Esto descarta otras posibles aspiraciones que el niño pueda llegar a
tener más adelante en su vida, ya que se enfoca únicamente en el hecho de ganar
dinero y ser admirado, mas no en sus propios gustos y felicidad. Además, “[…]
si bien existen ciertos parámetros que se pueden conocer y quizá implementar en
la vida de un individuo, nunca se encontrará una fórmula exacta que establezca
el “camino a recorrer” para llegar a aquella idea del éxito que tanto es
planteada en los medios de comunicación […]”. Por esta razón, esta idea
vaga no conduce a nada más que a un sentimiento de disgusto y ansiedad en el
niño con respecto a las metas planteadas, ya que no obedece ni a sus propias
necesidades y gustos ni a “los pasos a seguir” para ganar admiración. “Los jóvenes de hoy sienten la presión de
tener éxito de otras formas que las generaciones previas no tenían” (McCarthy,
C, 2019)
De acuerdo con lo
anterior, el éxito actualmente se asocia con el hecho de satisfacer a otros,
mas no se enfoca en el individuo que posee el éxito como prioridad. Es decir, se
ve a una persona que posee mucho dinero, está en un estatus alto, y en general
es admirado, e inmediatamente se le considera exitoso. Sin embargo, no se tiene
en cuenta las aspiraciones reales de la persona ni su nivel de satisfacción,
solamente la admiración que personas externas le tienen y lo mucho que lo toman
como un “ejemplo a seguir”. Este antecedente explica, en parte, que las
estrategias para el éxito se enfocan en el intentar ser, es decir, en aquel
ideal que puede poseer todo lo que le plazca, mas no en el ser en realidad. Tal
y como establece The Muse, “[…] ser exitoso no cambia la manera en la que el
cerebro funciona […]”. Es decir, aunque se logre ese éxito idealista, no se
asegura que la persona logre estar totalmente satisfecha. Por si fuera poco, el
éxito también puede llegar a agregar nuevas preocupaciones, como el simple
hecho de necesitar mantener este mismo, cayendo en la ambición.
Otro punto a tener en
cuenta es el hecho de que se dice que el éxito es totalmente opuesto a la
falla, es decir, la falla no es característica de una persona que ha logrado
ser exitosa o evolucionar como ser humano, por el simple hecho de que no tiene
los beneficios que alguien “exitoso” posee. Estas ideas generalizadas
claramente causan que el individuo, con tan corta edad (en este caso hablando
de un niño o adolescente a quien le han sido presentadas estas ideas),
desarrolle una necesidad de perfeccionismo y un miedo al fracaso, ya que lo
asocia con un retroceso con respecto a sus metas. En este punto es donde surge
la ansiedad, y posteriormente la necesidad de control sobre cada aspecto de la
vida del individuo, ya que, aunque este lo intente, nunca llegará a sentir esa
satisfacción personal que le indique que al fin ha alcanzado el éxito.
Con relación a lo
establecido previamente, se retoma la idea de que el éxito es un concepto amorfo[GU3] ,
es decir, cambia con respecto a las aspiraciones específicas de cada individuo.
Según la revista Semana, se debería reemplazar el concepto vago y superficial
del éxito actual con el concepto que cada persona considere apropiado de darle
como significado. Esto le permitiría a cada individuo tener un campo mucho más
amplio de libertad a la hora de plantear sus propias metas. Agregando a lo
anterior, “[…] el éxito significativo, es decir, el que realmente se adapta
a las metas y necesidades del individuo, es el que realmente da un valor intrínseco
[…]” (The Muse, 2020)
Ahora bien, la mente de
un adolescente está en pleno desarrollo, por lo cual es fácilmente afectada por
ideales, en especial aquellos creados en la sociedad de hoy en día. La razón de
esto es que esta sociedad ha sido masivamente afectada por grandes
acontecimientos, tal y como la pandemia del 2020. El COVID 19 es un claro
ejemplo de una situación que afectó gravemente la mentalidad de los
adolescentes. Estadísticas demuestran que desde que la pandemia inició, los
índices de depresión y suicidio en adolescentes subieron potencialmente. Pero,
¿Cuál es la razón de esto? Pues, la pandemia representó un evento mundial
totalmente nuevo del cual parecía no haber solución. El control fue perdido
totalmente, lo cual afecto masivamente las expectativas que tenían estos
individuos acerca del futuro.
Una vez establecido el
ejemplo anterior, se puede afirmar que el hecho de sentirse abrumado por perder
control de una situación tiene consecuencias directas en la salud mental de un
individuo, en especial en la de los adolescentes ya que, tal y como fue
mencionado anteriormente, su manera de pensar está en pleno desarrollo.
Situaciones que desencadenan la ansiedad y estrés en los adolescentes les
causan más deseo de control, y ellos, al darse cuenta de que no pueden
controlar cierto tipo de acontecimientos, o bien, todo aspecto de su vida, su
autoestima es afectada en gran tamaño[GU4] [GU5] [GU6] .
De aquí que entran en un sentimiento de impotencia al no poder manejar la
situación, y posteriormente ni a sus propias emociones.
En estas circunstancias,
tener todo bajo control implica controlar no solo al individuo mismo, sino
también a todas las personas y situaciones que lo rodean. La realidad es que lo
máximo que puede hacer el sujeto es controlar sus propios sentimientos y
acciones, poniendo como base la adversidad. Sin embargo, para los adolescentes
este no es un proceso fácil, ya que ya se les ha sido sembrado un miedo a tomar
riesgos, debido a la idea de que podrían “dañar” su proceso de evolución. Esto
conduce, a su vez, a que el individuo empiece a cerrarse en sí mismo, negándose
a aceptar que otros piensen diferente a él mismo, o que situaciones no vayan
acorde a lo que había planeado. En este punto es donde la adaptación al medio e
incertidumbre deberían entrar y tomar importancia, frenando esa necesidad de
control, tal y como afirma la psicóloga Ana Morales, Licenciada
en Periodismo y nativa en contenidos de belleza digitales,
en la revista Vogue:
“[…] Y aunque los últimos
acontecimientos nos han hecho abrazar la incertidumbre más que nunca, la
realidad es que tener todos los aspectos de nuestra vida bajo control en un
mundo imprevisible por naturaleza nos resta bienestar, nos suma estrés y nos
hace más difícil aquello de ser feliz […]”
Con base en esta cita, es
necesario resaltar que el hecho de obsesionarse con la idea de la “perfección”
no conlleva a ningún proceso de evolución, sino que genera todo lo contrario.
Esto es debido a que, en primer lugar, el control total no es alcanzable. “[…]
magnificamos el control haciendo de él algo absoluto, sin caer en la cuenta de
que alcanzarlo es una ilusión como llegar al horizonte […]” (Ana Gutiérrez,
2020). Además, la mayoría de las veces la sensación de control que se tiene
corresponde a una sensación, mas no a la realidad, ya que muchas veces se
utiliza esta con el único propósito de calmar ansiedad o un respectivo miedo a
la incertidumbre. Otro punto establecido en el artículo de la revista es que el
mundo en el que se habita no es controlable. Esto se debe a la cantidad de
cambios e “incorporación constante de aspectos nuevos” que se viven día
a día. La psicóloga Ana Gutiérrez Laso, referenciada en la revista mencionada,
afirma lo siguiente: “[…]el mundo está hecho de acuerdo a quienes aprenden a
convivir pacíficamente, tomando la adaptación al medio y la incertidumbre como base.
[…]”
Por otro lado, el ser
humano requiere de interacciones que impliquen la permuta de diferentes ideas,
para así formar su propio criterio. Aquí entra en juego el concepto de la
heroicidad, ya que, según este planteamiento, es necesario tener a personas
externas que sirvan de ejemplo para el desarrollo de la personalidad. Con
respecto a lo planteado anteriormente, si se pudiera controlar el mundo en el
que se habita, y, por consiguiente, las acciones e ideas de los demás, estas
interacciones no existirían, por lo cual nadie podría tener un criterio propio.
Se viviría en un estado de constante monotonía, la cual, en exceso, es
extremadamente dañina.
Como contraargumento, otras
posturas afirmarán que el control es necesario para el éxito, debido a que
forma parte de un proceso de administración que permite verificar y medir si
las actividades llevadas a cabo están cumpliendo con los resultados que se
esperan. Como establece Avance Psicológicos Madrid, un centro sanitario
enfocado en la psicología, “[…] las personas con alto control (de los
impulsos) son más capaces de realizar proyectos personales viables […]”. Con
base en esto, se puede decir que el control es necesario en ciertos aspectos
tales y como llevar a cabo el balance de los sentimientos (más que todo en adolescentes)
y lograr las metas propuestas, entre otros. Sin embargo, se deben tener en
cuenta los límites. Es decir, está bien tomar autoridad sobre las acciones del
individuo mismo. Sin embargo, a menos que se trate de un proceso de supervisión,
no se debe procurar controlar las acciones de otros individuos. Con respecto a
esto, siempre y cuando el control no implique un ciclo obsesivo de ansiedad en
el cual se intente abarcar todo aspecto de la vida cotidiana, puede servir como
una herramienta para alcanzar el éxito. Por esta razón, es necesario crear un
balance entre el control y la incertidumbre, centrándose en los aspectos que
realmente están al alcance del individuo.
A manera de cierre, la
necesidad de control afecta gravemente la salud mental de los adolescentes
actuales. La idea generalizada del éxito, la cual ha sido creada por una
sociedad consumista actual, impide que estos individuos indaguen en sus propios
intereses y necesidades, y causa que se enfoquen más en satisfacer a los demás
que en su propia felicidad. El hecho de tener todo bajo control no es sinónimo
de ser exitoso, y la falla no es el contraste del éxito. De hecho, la falla[GU7] o
error son necesarios para lograr esta famosa meta. Con respecto a esto, se debe
tener en cuenta que el éxito es un concepto amorfo que se adapta a la manera de
pensar de cada individuo, y que los conceptos de la adaptación al medio,
incertidumbre y adversidad deben ser la base para crear un balance entre el
control y lo incontrolable.
“Habitamos en un mundo
que no está diseñado para los amantes del control, sino todo lo contrario: está
hecho a medida de quienes aprendan a convivir con cierto grado de
incertidumbre.” (Ana Gutiérrez Laso, 2020)
NOMBRE: Isabela Betancourt GRADO: 8A FECHA: 10/2022
Bibliografía
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Errey, S. (Jun 19,
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Morales, A. (Agosto 21, 2020). Por qué dejar de
controlarlo todo nos puede ayudar a sentirnos bien. VOGUE España. Disponible
en: https://www.vogue.es/belleza/articulos/controlar-todo-incertidumbre-preocupaciones-bienestar/amp

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